domingo, 26 de octubre de 2014

Wild: Capitulo Cuatro

Pure Casuality, I guess

El pecho de Jamie subía y bajaba con fuerza e intentaba no soltarle un puñetazo a Lauren en toda al cara.
¿Que quieres decir con que no he cambiado? ¿A caso querías que cambiara? Creí que éramos mejores amigas – dijo Lauren cruzándose de brazos.
- Lo somos. Pero, Lauren, cuando eras pequeña te lo permitía. ¿Ahora? No. Se supone que eres casi una adulta. ¿Como puedes seguir siendo tan superficial?
- No soy superficial, soy realista. Un chico de campo al que se le tiene que pagar una miseria para poder comer no puede salir con una chica de una alta clase que gana más dinero en una semana que él en toda su vida.
- Él ha tenido muchos baches en su vida. El problema es que no has sabido verlos.
- ¡¿Como iba a verlos?! Si lo conocí hace cuatro días.
- ¿De verdad no recuerdas a Harry?
Lauren negó con la cabeza y Jamie suspiró fuerte. ¿Como no podía acordarse del chico al cual le hizo la vida imposible? A Harry nunca le había gustado llorar delante de la gente, pero con la pelirroja lo había hecho más de una vez.

Flashback. Febrero 2001

- ¡Jamie, Jamie! – gritó un chico corriendo hacía la pelirroja.
- ¿Que pasa? – dijo ella colocándose bien una florecita –. ¿Porque lloras? – preguntó mirando triste a su mejor amigo de siete años.
- Ha sido Lauren... – dijo el pequeño.
- Oh Harry, ¿que ha hecho ahora?
- M-me ha dicho que ac-acabaremos en la c-calle porque mi m-mama no gana lo suficiente para mantenernos a t-to-todos.
- Hazza... – dijo Jamie con su dulce vocecita –. No le hagas caso. Ella es así pero en realidad es buena.
- ¿Como puede ser tu mejor amiga...? – preguntó el chico dolido, limpiándose una lágrima con la mano –. Me hace daño.
- Algún día todo pasará Hazza. Lo prometo – dijo la chica enseñándole su dedo meñique.
El chico cogió con su dedo meñique el de su mejor amiga y lo apretaron fuertemente. La pelirroja le sonrió y le transmitió una confianza a su amigo quién creyó las palabras de Jame. Algún día todo estará bien, dijo Harry repitiendo las palabras de su amiga. Muy en el fondo deseaba que esa chica desapareciese de su vida para siempre.
Fin del flashback. 2014

- Lo siento pero no se de que me hablas, Jamie. Yo nunca podría ser amiga de algo tan inferior como Harry.
- ¡No fuiste amiga de Harry! – gritó Jamie –. Enserio Lauren, eres peor de lo que te recordaba. Tu padre no te inculcó estos valores.
- Es lo que mi madre siempre me ha dicho – dijo Lauren subiendo y bajando los hombros –. No soy quien para discutirla.
Jamie se quedó sin aire en los pulmones. Nunca le había gustado la señora Well. Recordaba que siempre le hacía tomar el té a las tres y media de la tarde cuando Jamie le había dicho que no le gustaba. Era una persona muy reservada y fría y Jamie odiaba la gente así. Por el contrario, su padre siempre había sido más abierto y cariñoso, y no tenía ningún problema por mantener una conversación estúpida con una niña de cinco años.
- ¿Y aún teniendo diecisiete años no te has decidido a cambiar? ¿Porque no sigues los consejos de tu padre?
- Él nunca estuvo allí cuando le necesité. Él es un extraño al que hacía dos años que no veía. Solo me llamaba por Navidad y por mi cumpleaños. ¿De verdad quieres que siga los consejos de alguien a quien jamás le importé? – dijo Lauren con los ojos aguados.
- Vamos, Lauren, sabes muy bien que eso no es así. Tu padre ha dedicado su vida entera en darte una vida mejor. Quería ser alguien a quien tu pudieses admirar. Solo quería lo mejor para ti – le dijo Jamie, intentando que entrase en razón.
- ¡No! – gritó ella –. Mi madre siempre me lo ha dicho. ¡Siempre ha dicho que mi padre pensó des del principio que era un estorbo, un error! No quiero estar con él. ¡Quiero volver con mi madre a California!
Lauren salió corriendo de allí, dejando a Jamie totalmente sorprendida. No podía contar con los dedos la de veces que su padre le había dicho que la quería, después de haber hablado con el padre de Lauren. Recordaba que venía a casa tarde, e iba a su habitación. Se sentaba a su lado en la cama y la despertaba, para susurrarle un “te quiero”. Un día, Jamie le preguntó a su padre porque hacía eso. Él simplemente le contestó que odiaba ver a su mejor amigo, el padre de Lauren, en ese estado y que no quería que a nuestra familia le pasase lo mismo, por eso siempre le decía que la quería. Para que jamás lo olvidase.

Lauren corrió todo lo que pudo. Las lágrimas empezaban a caer por sus ojos y la calor se hacía más presente todavía. Entró, totalmente consciente, en el bosque hasta llegar a el Gran Árbol. Todos los niños conocían aquel árbol. Justo al lado había un gran lago y, en las noches de verano, todos venían aquí a bañarse y hacer una pequeña hoguera.

Jamie corrió hasta la casa del Rancho de la familia Well y empezó a gritar el nombre del propietario, como una completa desesperada. Nadie contestaba y Jamie tenía miedo. Había visto a su mejor amiga entrar en el bosque. Habían rumores de que habían lobos, lo cual nunca se había comprobado, pero de lo que estaban seguros todos es que habían jabalines y panteras, y esa no era una buena manera de entrar allí. Nunca habían atacado a un grupo grande de gente, menos si había fuego, por lo que los niños jugaban allí sin problema alguno, siempre con la vigilancia de los padres. Pero, entrar allí sola, sin ningún tipo de fuego o arma con la que defenderse, era la cosa más estúpida que Jamie había visto en su vida.
Corrió hacía la cocina dónde vio a Harry, con un chico que jamás había visto, comiendo un bocadillo y hablando de motos.
- ¡Harry! – gritó Jamie lanzándose a su cuello.
- Jame, ¿que pasa? – dijo asustado al ver los ojos llorosos de su amiga.
- Es Lauren – dijo entrecortada mente. Había conseguido estar diez minutos sin llorar, pero ahora ya no podía aguantarlo más.
- ¿Que le ha ocurrido? – dijo Harry secando le las lágrimas –. ¿Se ha tropezado con una gallina, ha comido pienso, se ha caído en el barro? – preguntó intentando hacerla reír, pero Jamie negó.
- Ha entrado en el bosque.
Harry abrazó a Jamie más fuerte, pensando en que la hija del jefe era bastante estúpida. Nunca había habido ningún problema en aquel bosque pero siempre había una primera vez para todo.
- Voy a ir a buscarla. Quedate aquí, ¿de acuerdo?
- No, no, yo voy contigo – dijo secándose las lágrimas y respirando profundamente - No puedes ir solo al bosque.
- No voy solo – contestó él sonriendo –. Lou – dijo dirigiéndose a su amigo –. Quédate con ella. Ahora vuelvo.
- ¿Con quien irás Harry? – preguntó ella siguiéndolo hasta la puerta.
- Ahora vuelvo – repitió besando su cabeza.
Harry fue de camino al bosque. Se sentía mal por haber mentido a Jamie pero si le hubiese dicho que iría solo no lo hubiese dejado. No le preocupaba ir al bosque. No era la primera vez que iba ni sería la última. Solo tenías que saber por dónde moverte y por dónde es recomendable no ir. Y Harry lo sabía.

Lauren veía las ramas moverse y empezó a tener frío. Sentía como sus huesos se congelaban debajo la camiseta de manga corta. Fuera del bosque no hacía frío pero dentro, con la humedad, una chaqueta no te venía mal.
- Mierda... - susurró intentando entrar en calor frotándose los brazos.
Empezó a oír ruidos. Ramas que se rompían. Hojas que se movían. Ella no se acordaba de aquel bosque. Sabía que de pequeña había ido más de una vez pero la memoria le había jugado una mala pasada y no recordaba como se salía.
Se levantó, asustada, intentando recordar las clases de Taekwondo a las que su padre la había apuntado cuando tenía cinco años, y que ella dejó cuando cumplió los siete.
Y de repente todo fue muy rápido. Sintió una rama romperse detrás suyo. No le dio tiempo ni a girarse. Alguien le había tapado la boca con una mano. Sintió un cuerpo masculino detrás suyo y no necesitó mucho tiempo para saber quien era. Harry estaba detrás de ella.
- No te muevas... – le susurró al oído. Ella asintió y Harry le soltó la boca –. He visto una familia de panteras negras a pocos metros de aquí. Tenemos que irnos.
- ¿C-como sabías que estaba aquí?
Harry le miró los ojos y por un momento quiso decirle que este siempre había sido el sitio favorito de Lauren cuando era más pequeña. Muchas veces había tenido que venir a buscarla porque se había enfadado con Jamie. Cuando ella lo veía le gritaba y se iba.
- Pura casualidad, supongo – se limitó a decir.


sábado, 27 de septiembre de 2014

Wild: Capitulo Tres

Jamie



Los días pasaban lentos para Lauren. No conocía nadie en ese estúpido rancho. Su padre pasaba muchas horas en su despacho. Harry, con el quien se metía a diario, hacía horas que no lo veía por lo que estaba aburrida en su habitación tocándose el pelo. Su móvil se había quedado sin batería y era demasiado perezosa como para ponerlo a cargar.
La puerta sonó, haciendo que Lauren se incorporase en la cama. Esperaba que fuese Harry. Le encantaba meterse con él, más que nada porque el chico no podía devolverle el insulto. Ella era la hija del jefe.
- ¿Si? – preguntó dejándose el pelo a un lado.
- Lauren, ¿puedo pasar? – preguntó y ella resopló.
- Pasa Michael – dijo ella.
Vio entrar a su padre con una mueca. Seguramente porque lo había llamado Michael, pero él no podía pretender que ella le llamaría “papá” cuando solo se veían un mes cada muchísimo tiempo. Simplemente esa palabra no salía de ella.
- En una hora vendrá un amigo mío con su hija y se quedará un par de semanas aquí, ¿está bien?
- ¡¿Su hija?! – gritó Lauren saltando de la cama y cayendo al suelo –. Q-quieres decir, ¿una chica? ¿De mi edad?
- Creo que tiene un año más que tu, pero si de tu edad.
- ¡Si! ¡Michael, Dios existe y ha escuchado mis plegarias! ¡Gracias Dios! – gritó al chica mirando al cielo –. Tengo que cambiarme corriendo. ¿Cuanto tiempo tengo?
- En dos horas están aquí – dijo su padre sonriendo.
Lauren corrió al baño tan rápido como sus piernas lo permitieron y se encerró en él durante una hora entera. Salió de el, y fue directa a su armario dónde estuvo buscando diez minutos que ponerse. Hacía tres días que no veía a ninguna chica de su edad por aquí, y en el momento en el que su padre mencionó a la hija de su amigo, casi se le sale el corazón.
Se puso una camisa azul clara, sin mangas, unos pantalones cortos azules tirando a turquesas y un cinturón blanco con un lazo en el medio. Tal vez iba muy arreglada estando en el campo, pero toda su ropa era así. Se dejó el pelo suelo. Le gustaba mucho su pelo, pero le gustaría aún más si tuviera algunos rizos.
Se maquilló los ojos y se pintó los labios. Si, le gustaba maquillarse bastante. Adoraba el maquillaje.
Señorita – dijo una voz que ella conocía muy bien.
- Harold – contestó ella girándose –. ¿Que, lavando muchos caballos?
- Yo, venía a decirle algo – dijo él ignorando su comentario.
El capataz la miró de arriba a bajo. La chica podía ser odiosa pero tenía un cuerpo que cualquiera podría definir como casi perfecto. Lauren notaba como la miraba y la hacía sentir mejor, poderosa. Le gustaba tener ese efecto en la gente. Su madre le enseñó des de muy pequeña que un cuerpo y una cara bonita lo son todo en la vida, por eso a ella le importaba mucho su aspecto. No quería decepcionar a su madre.
- El señor Brooks y su hija están aquí. Su padre quiere que vaya a bajo.
El chico se fue sin decir nada y Lauren sonrió. Se volvió a mirar al espejo y bajó corriendo las escaleras. No aguantaba más estar sola. Habían sido los tres peores días de su vida.
Llegó al final de la escalera e ignoró completamente al hombre que había al lado de su padre. Buscó con la mirada a alguna chica de su edad, pero el comedor estaba vacío.
- ¿Buscas algo? – preguntó una voz femenina.
Lauren se giró y se encontró a una chica alta enfrente de ella. Se quedó un momento observando su piel blanca. Le recordó a una muñeca de porcelana que había tenido cuando cumplió seis años. Tenía unos labios rosados, algo cortados por el frío, aunque excepto el primer día, los otros había hecho un sol abrasador. Tenía unos ojos marrones que escondía detrás de unas grandes gafas negras de pasta. Tenía el pelo pelirrojo con algunos rizos pocos definidos y largo hasta más a bajo del pecho. Tenía una nariz pequeña, y una piel perfecta.
- ¿Lauren Well? – preguntó preguntó al chica y ella se sorprendió al oír su voz. No era tan aguda como ella habría imaginado.
- Si, soy yo. Tu eres la hija del señor Brooks, ¿verdad?
- Jamie Brooks, encantada – dijo ella acercándose y dándole un abrazo –. Tenemos mucho de lo que hablar.
La pelirroja soltó un gritito de emoción que extrañó a Lauren. Jamie, al ver que la rubia no seguía su entusiasmo, se paró de golpe y la miró con tristeza.
- No me recuerdas... – susurró ella –. No me recuerdas, ¿verdad?
- Lo siento, pero no sé de que me estás hablando – se disculpó Lauren sin saber bien porque lo hacía.
- Lauren, soy yo. Jamie. Jame Brooks. Jugábamos al escondite cuando teníamos cinco años. Nos escondíamos en el granero hasta que era la hora de cenar y hacíamos carreras con las gallinas.
La rubia intentó buscar en sus recuerdos a la chica. Había intentado olvidar todo lo que fuese relacionado con su infancia. Lo único que no había olvidado era ese caballo. El que ahora ya no estaba con ella.
Lo siento, no te recuerdo – dijo Lauren.
- Bueno, vamos al granero. Haré que te acuerdes de mi otra vez – dijo Jamie con una sonrisa –. Pero que sepas que me prometiste que no me olvidarías, eh.
- ¡Michael, nos vamos al granero! – gritó Lauren siguiendo a la chica.
Jamie arrastraba a Lauren por el pasto, deseando llegar al granero, cerca de las caballerizas. Estaba feliz de volver a ver a la que había sido su mejor amiga. Es decir, Lauren lo había sido todo para ella, y recordaba que había intentado llevarse bien con Miss para que su mejor amiga se sintiese orgullosa de ella. Lo intentó todo pero no hubo manera de poder acercarse a la yegua. Tan solo fue Harry, el ex-novio de Jamie, el que tuvo el privilegio de poder tocarla.
Llegaron al granero dónde pudieron escuchar unos silbidos. Para una de las chicas de lo más normal, para otra eran unos que jamás había escuchado.
¡Harry! – gritó la pelirroja.
El chico que estaba dando de comer a las gallinas se giró, y nada más ver a la chica de ojos marrones sonrió de oreja a oreja. Abrió los brazos esperando a la chica y cuando ella llegó enrolló las piernas en la cintura del chico y él empezó a darle vueltas.
Lauren sintió envidia. Nunca había tenido problemas por relacionarse con la gente excepto con ese chico. Es cierto que ella no lo había tratado demasiado bien pero estaba acostumbrada que en California todos los chicos caían a sus pies. Y ese chico ni siquiera se le había inmutado cuando había llegado a la fase dos. La fase dos, la de mover el pelo seductora mente. Ni siquiera eso había hecho mostrar un poco sorpresa en el chico lo que la molestaba aún más.
- Señorita – dijo Harry a modo de saludo –. ¿Ha dormido bien?
- Si, gracias – contestó. El chico frunció el ceño al notar que Lauren no la había contestado con su sarcasmo habitual –. ¿Os conocéis? – preguntó señalándolos pero al segundo se dio cuenta de que era una pregunta estúpida.
- Estuvimos saliendo por un tiempo – dijo Jamie.
- Si, Jamie fue mi novia – soltó Harry de golpe.
El mundo de Lauren se paralizó aunque ella no sabía porque. ¿Harry había salido con esa chica y no con ella? Es decir, Jamie era preciosa pero Lauren tenía el ego muy alto.
- Bueno, genial. ¿Te puedes retirar, Harry? Jamie y yo tenemos muchas cosas de las que hablar – pidió la rubia.
- Si señorita – dijo Harry asintiendo.
El chico asintió y le sonrió a la pelirroja dándole un beso en la mejilla. Lauren hizo una mueca que todos repararon pero que no hicieron caso. Harry se despidió de la rubia inclinándose hacía delante, con un gesto de clara burla hacía ella y abandonó el granero.
Entonces, ¿tu y yo éramos amigas? – preguntó Lauren sorprendida.
- Claro, ¿porque lo dices de esta manera?
- Hombre, saliste con un capataz. Es decir, ¿en que pensabas?
Jamie no respondió y se quedó mirando fijamente a la que en un pasado había sido su mejor amiga.
Veo que no has cambiado absolutamente nada – dijo la pelirroja –. Sigues siendo la misma niña caprichosa que hace diez años.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Wild: Capitulo Dos

White Horse


Harry hizo una sonrisa torcida cuando la chica gritó al ver a un gran caballo andando hacia ella. Por un instante le pareció hasta tierna, pero recordó la infancia que había tenido por culpa de esa chica. Michael Well sonreía contento al ver a su hija de nuevo aunque ella tan solo le hubiese dado dos besos al verlo.
No se asuste, señorita – dijo Harry poniéndose atrás de ella –. No la hará nada.
- ¿Que no? – gritó Lauren chocando contra el pecho de Harry –. Tu dices esto porque estás acostumbrado a vivir en este mundo horrible. ¡Tan solo míralo! Me va ha matar.
- No lloriquees Lauren, no va ha hacerte nada. Es dócil, hija. ¿Te acuerdas de Miss?
Lauren asintió aún pegada al pecho de Harry. Estaba demasiado asustada como para darse cuenta de lo que pasaba en su alrededor, pero vagamente volvió atrás en el tiempo.
Se recordó a ella misma, con siete años, no más, abrazando fuertemente a una yegua blanca, su favorita, y llorando con desesperación. El animal estaba acostado mientras que la niña se agarraba a su cuello sin querer soltarla nunca.
- ¿Dónde está? – preguntó Lauren queriendo verla. Esa yegua lo había sido todo para ella, y dejarla fue de lo más duro que hizo nunca.
- No se encuentra en este estable ahora, cariño – dijo Michael. La chica hizo una mueca por como le había llamado su padre –. Está en el veterinario. Se hizo daño en una pata el otro día mientras Harry la montaba. Volverá en unos días.
- Pero yo quiero a Miss.
Te presento a Black – Michael se acercó con una sonrisa al caballo negro y le acarició la crina –. Es tuyo.
- Dos cosas. ¿En serio, Michael? ¿Black? ¿No había un nombre más obvio? – preguntó la chica apartándose de Harry. El chico tuvo un sentimiento de vacío que rápidamente apartó de su cabeza –. Segundo, no pienso quedarme eso. Es muy grande y se me ha olvidado montar.
- Harry, ¿podrías dejarnos un momento? – preguntó el padre de Lauren.
- Como desee señor – dijo bajando el gorro. Se giró hacía la chica –. Señorita.
El capataz se giró sobre sus talones y caminó hasta fuera de las caballerizas. A Harry le hubiese gustado estar allí, escuchar lo que tenía Michael que decirle a su odiosa hija, pero el era el jefe, y había echo mucho por él, así que tenía que obedecerlo.
Dentro, Lauren golpeaba el suelo con su pie derecho mientras esperaba que su padre le dijese algo. Él miraba a su hija con admiración. Es decir, la quería más que a nada, pero desgraciadamente no siempre se lo había demostrado. Tampoco había tenido oportunidad.
- ¿Y bien?
- Mira, Lauren, sé que no estás a gusto con esto. Hace años que no nos vemos y soy un extraño para ti pero principalmente soy tu padre. Y te conozco, así que por favor no te enfades – empezó Michael.
- Oh no, ¿que has hecho?
- Hija, no podrás volver a montar a Miss.
- ¿Que? ¿Porque? – preguntó ella en un susurro. Le dolía. Y mucho. Odiaba el campo, pero aquel caballo era la cosa más importante de su infancia.
Se recordaba a ella misma, hacía diez años. Recordaba la de veces que se había ido al establo a llorar, enfadada por las constantes peleas de sus padres, y que la única persona que había estado para ella había sido su caballo.
También recordaba a un chico. Mayor que ella, solo que no se acordaba cuantos años. Lo recordaba con el pelo negro, corto y delgado. Su mejor amigo. Aunque, después de subir al avión, no volvieron a verse nunca más.
Lauren, el caballo ya no es mío. Se lo di a Harry – contestó su padre.
La chica sintió como se empezaba a marear, y la sudor invadía su cuerpo. ¿Harry? ¿El capataz? No podía darle un caballo tan caro e importante a un simple capataz.
Michael estaba triste por la reacción de su hija. Sabía que ese caballo era más importante para ella que él mismo, pero Miss era una yegua indomable. Des del momento en el que Lauren partió a California, pataleó, hirió y dejó inconsciente a más de cuatro personas, y se escapó cada vez que tenía oportunidad. Nadie podía montarla, nadie podía tocarla. Hasta que cinco años más tarde, un chico llamado Harry Styles apareció en su granja, pidiendo trabajo. Michael le pidió un trabajo muy duro. Algo que le pedía a todos los que venían a pedir un trabajo a su granja. Tenían que conseguir tocar a Miss.
Cuando el joven Harry Styles consiguió tocar a la yegua sin ningún problema, Michael lo contrató enseguida. Había estado buscando alguien como él des de hacía cinco años, y hoy en día, aún no podía creer que un chico de quince años lograra lo que, ni él mismo, consiguió en su día. La manera en que Harry se hizo para conseguir poder tocar a Miss es un secreto que ni el propio Michael sabía.
- ¡¿Harry Styles?! ¿El capataz? ¡Papá como pudiste hacer eso! Harry no puede ocuparse de un caballo como Miss! Ella es de primera clase, y él estoy seguro que no distingue un vestido de Ralph Lauren entre uno de Dolce & Gabbana. ¡Es mi caballo! – gritó ella molesta.
- Escuchame, hija, sé que estás enfadada pero Black es hijo de Miss. Es un buen semental. Es perfecto para ti – dijo su padre intentando tranquilizarla.
- ¿Porque? – susurró Lauren –. Sabías que ese caballo ha sido lo más importante para mi, y lo primero que hiciste fue venderlo.
La chica salió corriendo de allí, buscando al chico que robó su caballo años atrás. Miró hacía arriba cuando vio que había empezado a llover. Y vaya lluvia, pensó ella. En California llovía poco, y hacía tiempo que Lauren no veía lluvia.
Localizó a Harry, quien parecía que cogía unos sacos y se acercó a él por detrás. Le dio un manotazo a su brazo haciendo que el saco cayese al suelo. El chico se giró enfadado, dispuesto a decirle algunas cosas a los hombres que habían hecho eso, cuando se encontró la cara de la hija de su jefe.
- Señorita, ¿que hace aquí?
- ¡Me cago en tus muertos! – gritó ella tirándose encima. Harry cayó al suelo, lleno de fango, con la hija de su jefe encima.
- Lauren, por favor... – intentó decir para que se quitase de encima.
- ¡Tu robaste mi caballo! ¡Te mato! – gritó ella.
Empezó a darle golpes al pecho de Harry, aunque este no sentía nada de daño. Él estaba seguro que si estuviesen en otra posición se habría reído, pero ahora estaba incómodo.
¿Que caballo? ¿Que dices?
Miss – dijo la chica –. Es mi yegua y la quiero de vuelta.
Harry sonrió, lo que hizo que Lauren le pegara de nuevo. Encima de que le robaba la yegua se cachondeaba en su cara. El chico movió su cabeza a modo negativo y Lauren le volvió a pegar en el hombro. Harry la apartó de encima suyo, haciendo que esta cayera en el fango, se manchara entera y soltara un grito que al capataz le pareció de lo más divertido.
Señorita, puede pedirme muchas cosas, pero esa yegua es única, y es mía. Su padre me la dio, así que no pienso devolvérsela – dijo volviendo a coger el saco –. Y ahora si no le importa, vaya a bañarse. Estoy seguro que no está acostumbrada a oler como los caballos.
Harry se giró y dejó a la hija del jefe a merced de la fuerte lluvia. Él no era así con las chicas, pero esa niña había arruinado su niñez.
El chico pensó en que tal vez no tendría que dejarla sola pero descartó esa idea al instante. Recordó la felicidad que tuvo cuando su madre, cocinera y ama de casa contratada por Michael, le dijo que la niña se marchaba. También recordó la tristeza cuando su padre le dijo que su madre había muerto y se lo llevó de la casa que había sido su vida durante trece años.
Dos años más tarde, con quince, convenció a su padre que su vida estaba en el nuevo rancho del señor Michael Well. Tan solo tuvo que tocar ese caballo que tantas veces había admirado para que lo contrataran. Su nuevo jefe parecía bastante impresionado por su logro, y Harry se dio cuenta de que Michael no se acordaba que él ya había vivido aquí antes, junto a su difunta madre y su padre, aunque tampoco se lo recordó.

Con diecisiete años, Michael le regaló la yegua a Harry, ya que él era el único al que Miss dejaba acercarse. Tiene un buen corazón, pensó Michael el día que decidió darle la yegua de su hija a Harry.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Wild: Capitulo Uno

Welcome to Well's Ranch


El viento soplaba y Lauren deseó que su padre viniese ya a buscarla. Su pelo rubio no paraba de moverse a causa del viento lo que hacía que ella tuviese que estar constantemente arreglándose lo. Era una chica presumida. Se le veía a kilómetros. El maquillaje y la ropa de marca la delataban. ¿Dónde narices está mi padre?, pensó ella.
Una de las cosas que más odiaba era tener que venir a pasar la estúpida temporada con su padre. Ella estaba bien dónde estaba. Con su madre, en California. Estúpida custodia, pensó otra vez. Había llamado más de diez veces a su padre pero siempre le saltaba el contestador.
Se abrazó a ella misma. Nunca pensó que en Londres pudiese hacer tanto frío. Acostumbrada al calor de California, el mínimo viento era demasiado para ella.
Vio des de lo lejos, como un carro se acercaba a ella. Si, carro. Dos caballos tiraban de un carro completamente negro. Delante, un hombre con un sombrero parecido a los del oeste, iba sentado cogiendo las riendas de los dos animales.
¿Lauren Well? – preguntó.
En ese momento la chica llegó a la conclusión de que no era un hombre. Debería tener unos veinte años más o menos. Lo único que podía verle eran unos labios rosados y carnosos.
- Si soy yo.
- Su padre me envía a buscarla – contestó el chico con una sonrisa torcida.
- Genial, ya era hora. Si llego a pasar dos minutos más aquí me congelo.
El chico le abrió la puerta para que pudiese entrar, y se encargó personalmente de las maletas de la hija del jefe. Era preciosa, aunque hasta un ciego podría notar lo pija que era.
Ella tampoco se molestó en intentar entablar una conversación durante el camino. ¿Para que? Esperaba no volver a encontrarse más con ese chico, simplemente porque no quería hacer amigos en este insignificante pueblo a las afueras de Londres. Ella quería volver a California, con su madre, sus amigos. Tampoco quiso mirar por la ventana. Sabía que a la mínima que viese una vaca pastando querría dar media vuelta, así que se limitó a ponerse sus cascos y escuchar música.
La relación con su padre nunca había sido de lo mejor. No porque él no le hubiese hecho caso o porque ella no quería saber nada de él, sino porque para Lauren su padre era un desconocido. Lo veía un mes cada dos años, ya que era lo que sus padres acordaron cuando decidieron su custodia.
Hemos llegado, señorita.
La voz del chico la sacó de sus pensamientos. Suspiró y salió por la puerta. Cuando estuvo fuera deseó no haber salido nunca de ese coche. La boca se le abrió tanto, que el chico que estaba a su lado no pudo contener una risa. Se veía graciosa de esa manera. Nunca pensó que la chica del jefe viniese a verla. La última vez que la vio tendría siete años, y él diez. Por lo que su mejor amigo, Zayn Malik, le había explicado, Lauren era una chica muy amable y muy atenta, pero tenías que caerle bien a la primera, sino difícilmente querría mantener una conversación contigo. Era terca. Mucho. Recordaba que Zayn siempre lo decía cuando hablaba de Lauren. Ellos dos habían sido mejores amigos, pero dejaron de hablarse cuando los padres de ella se divorciaron.
- ¿Que es esto?
- ¿A que se refiere? – inquirió el capataz con una sonrisa divertida.
- ¡A todo esto! Sabía que papá vivía en el campo, pero la última vez que vine no vivía en esta casa.
- Su padre decidió que quería conservar las tierras que su padre, es decir, tu abuelo le había dejado, así que vendió la antigua casa y se construyó esta más grande en las tierras. A demás si mira hacía allí verá que hay caballerizas y corrales.
- ¡P-pero, esto tendría que ser ilegal! – gritó ella desesperada.
- Lo siento preciosa – dijo él chico.
Ella lo miró de arriba a bajo y por fin pudo fijarse en sus ojos. Verde-azulados. Espalda ancha, brazos fuertes. Cuando llegó a sus piernas se quejó mentalmente. Madre mía Lauren, tiene mejores piernas que tu. Llevaba puestos unos vaqueros desgastados, manchados de barro por las rodillas que le sentaban muy bien. Llevaba una camiseta blanca y encima una de cuadros, remangada hasta los codos. Encima de su cabellera llena de rulos llevaba puesto un gorro. Lauren pensó que se veía condenada mente bien.
¿Puedes llevarme con mi padre? – dijo Lauren señalando la casa.
- Su padre no se encuentra en casa, señorita – dijo el chico bajándose el gorro –. La espera en los establos. Tiene una sorpresa para usted.
El chico se giró sobre sus talones. Le gustaba ver a la pequeña Lauren Well pasarlo mal en el campo. Des de pequeño, él sabía que las niñas mimadas no estaban hechas para el campo, y Lauren era un gran ejemplo de ello.
Al menos dime tu nombre, ¿no? ¿O quieres que hable con un extraño todo el día?
El castaño se giró y sonrió, mostrando unos hoyuelos y unos dientes que a la rubia le hacían recordar a un estúpido chico de rulos, molestándola todos los días de su vida.
- Harry Styles, señorita. Encantado.

martes, 9 de septiembre de 2014

Wild

PRÓLOGO

La última vez que la había visto había sido hacía diez años. Ella ni siquiera sabía que el existía, pero él si sabía acerca de Lauren Well, la pija y mimada hija de Michael Well, el hombre con más dinero en las afueras de Londres. Él no entendía como alguien podía ser tan insoportable con tan solo siete años. Al contrario que su padre, Lauren era egoísta, superficial y manipuladora. Al menos era así como él la veía.
El día en que su madre, Anne, le dio la noticia que los padres de la pequeña se separaban y que ella se iba a vivir con su madre, no pudo parar de sonreír durante días.

Lo que no sabía es que todo vuelve, incluida ella, y que esta vez iba a ser para quedarse.

jueves, 24 de julio de 2014

Same Mistakes: Epílogo

EPÍLOGO

*Narra Rosalinne Styles*

Estaba nerviosa. Las manos me sudaban, tenía la garganta seca aunque hacía unos minutos que había bebido agua, me temblaba el labio inferior y sentía que en cualquier momento iba a vomitar.
A mi lado se encontraba Des. No era tan obvia como yo. Sabía que estaba igual de nerviosa pero era capaz de controlarse un poco más.
- Está bien, Rose. Tranquilizate - me dijo Jay sonriendo, la madre de Louis.
Respiré fondo y miré a mi suegra. Bueno, no era mi suegra pero yo la llamaba así. Louis y yo llevabámos ocho meses juntos ya y su madre me adoraba. Me lo había dicho más de una vez y le encantaba que la llamara así.
- Estoy muy nerviosa, Jay. De verdad quiero que les salga bien. Tienen que ganar.
- No te preocupes, pequeña. Van a conseguirlo.
Alguien me tiró al suelo de golpe y me encontré con la cara de Jane delante mío. Estaba sonriendo pero noté como aún así estaba nerviosa y le temblaban las manos.
- ¡Quitate, loca! - dije riendo y le empujé hacía un lado. 
- ¡Van a decir el veredicto, van a decir el veredicto! - gritó Becca corriendo de un lado a otro como una histerica y Amanda empezó a reír como si estubiese poseida por el mismo diablo.
- Shhhht, ¡niñas! - gritó la madre de Harry -. ¡Silencio!
Ambas pararon de golpe y se dedicaron una sonrisa maliciosa. Becca miró a la madre de su novio y esta negó la cabeza sonriendo.
- Se nota que somos las madres - dijo Trisha rompiendo el ambiente tenso que se había formado.
- Van a conseguirlo - dije mirando mis manos -. Van ha hacerlo.

- Hola, bienvenidos a una exitante y tensa final de The X Factor. Los votos se han detenido y estoy por anunciar los dos concursantes que seguirán en la final. Y el concursante con la menor cantidad de votos quedará en tercer lugar. Asi recibamos de nuevo a los finalistas y a los jueces!
Se abrieron las luces y aparecieron Dani Minogue y Matt, Cherly Cole y Rebecca y por último se abrió la última puerta. Y de allí salieron. Mis cinco chicos, mis cinco idiotas, mis cinco ángeles. Los que me ayudaron a superar la muerte de mis padres, los que me sacaron de las drogas, los que hicieron que entrase de nuevo al colegio. 
Mi primo, mis tres nuevos hermanos y por último mi novio. No se como narices me había perdonado aunque no fuese exactamente culpa mía. Si yo hubiese sido él, no me hubiese perdonado. Entendió que lo hice por Des aunque me costó más de tres meses enamorarlo de nuevo, aunque no fue muy dificil.
Los que no lo llevaban tan bien eran Zayn y Jane. No habían quedado en nada. Él se había recuperado, lentamente pero lo había hecho y yo no pude parar de llorar durante dos semanas. Se que lo están intentando arreglar y no van por muy mal camino. Zayn me dijo que cuando acabase The X Factor le pediría volver a salir otra vez. 
Los aplausos de la gente me volvieron a la realidad. Los chicos ya estaban en el escenario y Simon estaba a su lado.
- El público ha votado, estoy por rebelar que dos concursantes han recibido más votos y competiran en la final de The X Factor. Y el concursante que ha tenido una menor cantidad de votos y que por lo tanto quedará tercero y abandonará el concurso esta noche. Buena suerte a todos - dijo mirando a los tres grupos -. En ningún orden en particular el primer concursante que pasa a la final es... ¡Matt!
La gente gritó y todos aplaudimos. Aunque no habían dicho One Direction, se lo mereciá más que nadie. Ahora solo podía rezar para que dijesen ese nombre, y creo que todos estábamos igual.
- Así que, One Direction y Rebecca. Uno de vosotros ha conseguido llegar a la final y el otro ha conseguido la menor cantidad de votos quedando fuera de la competición. Eso es todo. El siguiente concursante que sigue en la final es...
Y el tiempo se paró en ese momento. No se oía nada. Creo que dejé de respirar. Tenían que nombrarlos, tenían que ir a la final o todo esto habría acabado. Esto les hacía feliz. Ellos querían cantar y querían dedicarse a eso. Se lo merecían. Se merecían todo lo que les estaba pasando.
Pero no lo hicieron. Oí el nombre de Rebecca y un montón de gritos. Aplaudí también aunque por dentro me quería morir. Habían luchado tanto por llegar hasta la final ya ahora se quedaban fuera. No era justo pero la vida no siempre es justa.
Nos miramos entre nosotras y sentí como el padre de Louis me puso una mano en el hombro. 
- Tranquila, van a estar bien - susurró.
Me giré para verlas. Todos estaban llorando, pero no de tristeza, sino de alegría. Ellos habían llegado lejos, muy lejos, y sabía que esto no era el final.
- Felicitaciones Rebecca, te veremos en la siguiente ronda, pero los necesito a ustedes chicos. Venga - dijo el presentador.
Levantamos todos los ojos y los miramos. Estaban tristes, se notaba en sus ojos pero estaban muy orgullosos de ellos mismos. Se pusieron en medio del escenario y sonreí. Pusieron un pequeño video de todo lo que habían pasado los chicos y cuando salió Simon diciendo que los iban a poner en un grupo sonreí y una lágrima cayó por mi mejilla. 
- Chicos, puedo ver por sus caras que están absolutamente mal - dijo el presentador cuando acabó el video -. ¿Pero como ha sido esa experencia para vosotros? ¿Cuales han sido las mejores partes?
- Esto a sido absolutamente increible - dijo Louis y sonreí -. Para mi la mejor parte fue cuando cantamos juntos por primera vez en la casa de los jueces. Eso fue increible y sabes lo hemos hecho lo mejor que podíamos. Hemos trabajado duro - dijo encogiéndose de hombros.
- ¿Zayn? ¿Que va a pasar ahora con One Direction?
- Definitivamente vamos a seguir juntos - dijo haciendo un pequeño guiño que derretiría a cualquiera -. Err... Esto no es el final de One Direction.
La gente aplaudió y todos gritamos y silvamos. Estabamos orgullosas de ellos y sabíamos que iban a llegar a tocar la cima del mundo. 
- ¿Simon? Estos chicos son la primera banda desde JLS que ha trabajado tan duro.
- Ya sabes, estoy absolutamente destrozado por ellos pero cualquiera que se ha molestado en levantar el telefono a lo largo de estas semanas de verdad lo aprecio y todo lo que puedo decir es... esto es solo el comienco para estos chicos. 

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Chicas como podéis ver este es el último capítulo. Sé que dije que haría dos capitulos más y el epílogo pero me había quedado sin ideas y no quería dejaros sin nada.
Esta novela ha sido la mejor que he escrito, gracias a todas las que habéis leído y a las que habéis comentado también. Igual que los chicos no hubiesen podido llegar tan lejos sin nosotras, yo no podría haber acabado esto sin vosotras.
Me gustaría que me dijeseis cual ha sido vuestra pareja favorita y vuestro momento favorito. Gracias a todas, todas.
PD: CARACOLITA SUBE YA O TE TIRARÉ UNICORNIOS EVERYWHERE
PD2: Os dejo el video de cuando los chicos perdieron The X Factor. Momento emotivo MODO ON












Os aviso que cuando empiece setiembre subiré la novela de WILD EN ESTA MISMA PÁGINA.

OS AMO BEBIS <3

       Marina xx

domingo, 25 de mayo de 2014

Same Mistakes: Capitulo XXV

WE'RE LIKE CHASING THE CLOUDS

*Narra Janice Tomlinson*

Hace mucho que no la veía. Está cambiada. Tiene el pelo más largo, las uñas negras y un pircing en la oreja. A decir verdad, le queda muy bien. En su pelo negro se adorna una mecha de color azul que va des de su raíz al final de las puntas y le daba un aspecto misterioso. Pero luego, si ropa de niña mona la delata.
Rose siempre ha sido una persona con mucho estilo. No es pija, simplemente le gusta vestir bien, como a la mayoría, supongo. Se preocupa de su aspecto pero sin llegar a llevarlo como una obsesión.
Recuerdo que siempre me dijo que quería ser diseñadora de moda. Claro, antes de enfadarnos, bueno, antes de que yo me enfadara.
Recordar esos tiempos hace que una lágrima caiga por mi mejilla.
- ¡Rose! - grita Harry.
Era la voz que necesitábamos para salir todos de nuestros pensamientos y abrazarla. Todos menos Louis y yo. Le había gritado. Y le había dicho cosas malas. Me había ido a Finlandia sin decir adiós.
- Me aplastáis - se limita a decir.
- Hueles a humo - dice Harry achinando sus ojos.
- Me he fumado algún que otro cigarro de vez en cuando - contesta con voz fría. 
Mira mal a Amanda y a Becca. No la culp. Ellas no le habían dejado explicarse cuando sucedió todo. Estoy segura de que está enfadada con todo el mundo menos con sus primos y Zayn, ya que él no estaba.
- Niña desaparecida - sonrie Zayn.
La cara de Rose vuelve a la que había hechado de menos y sonríe hacía Zayn. Se tira encima de él, literalmente, y ambos caen al suelo.
- Te he hechado de menos, estúpido - dice ella dándole un puñetazo -. ¿Como se te ocurrió irte?
- Hablamos luego - susurra mientras ambos se levantan. 
Rose nos mira a todos con asco, de nuevo, y cuando llega a Harry y Des les sonríe ampliamente. Estoy segura de que los ha hechado de menos.
- Rose - digo avanzando y ganándome todas las miradas -. ¿Podemos hablar?


*Narra Rosalinne Styles*

Estoy consiguiendo mi propósito, pienso mientras Janice y yo vamos hacía fuera de local. Me ha pedido hablar con ella. Por muy enfadada que esté ya que no me creyó, entiendo su postura también. Si eso se lo hiciesen a Harry, reaccionaria igual o peor.
- ¿Que? - digo girándome de golpe -. ¿Vas a gritarme? ¿Vas a llamarme puta por, según tu, jugar con tu hermano?
- No - contesta -. Voy a darte la posibilidad de explicarte.
Y tengo que reconocer que eso me saca de mis taquillas. ¿Explicarme? ¿De verdad mi mejor amiga me está diciendo que me explique?
- ¿Como?
- Hay algo, dentro de mi, que me dice que no lo hiciste con mala intención. Quiero saber que es.
La miro y pienso en como decirle todo el problema que hubo con Logan y Alana. Como ella estaba celosa con mi relación con Louis y como decidió amenazarme con Logan. Él dijo que podría hacerle algo malo a Destiny y yo sabía que esa familia era capaz de todo. 
- No fue mi culpa - empezé a relatar.


*Narra Amanda Roach*

- Entonces, tienes una hermana pequeña llamada Nessie, que se va a casar. Tienes una hermana mayor que está loca viviendo en Finlandia, a la cual dabas por muerta, que tiene dos hijos gemelos que se llaman igual que Jane y tu. Jane quiere volver a Finlandia porque le prometió a Nessie que volvería, y más ahora que Zayn ha venido con una tía. Y tu no quieres volver a Finlandia porque nos hechas de menos y porque no quieres tener nada que ver con Alison ¿He entendido bien? - digo después de que Louis nos relatase toda la historia.
- Completamente - contesta mirando al suelo -. No quiero volver con Alison. Es verdad, es mi hermana, pero hace mucho tiempo que superé que ella se había ido de casa. A demás jamás tuvimos una bonita relación. 
- Pero, ¿que vas ha hacer? ¿Dejar a Jane irse a Finlandia?
- Es mayor de edad, técnicamente no puedo hacer nada. A demás que sé que no va a servir de nada. No quiere tener nada que ver con Zayn. Ella lo sigue queriendo - dice mirando a Zayn. 
- Me fui por una razón Louis. Era malo para ella. Fumo, me gustan las fiestas y estaba metido en drogas. ¿De verdad quieres que tu hermana salga con alguien así?
- No, Zayn, pero eres mi amigo. Y yo sabía que nunca le harías nada malo a Jane.
- A demás, está rehabilitado - dijo Perrie con una sonrisa -. Estuvo yéndo al médico durante estos cuatro meses.
- Si - dice Zayn orgulloso -. Aún fumo pero las drogas no las quiero ni ver.
- Podrías habérselo dicho a Jane. O al menos a mi.
- No le diste oportunidad. ¡Te tiraste a su cuello! - digo riendo -. Bueno, al menos está parte está solucionada. Nos queda Jane y Rose que están hablando y luego Louis y Rose.
- No.
- ¿No crees lo que he dicho? - pregunta Destiny impresionada. 
Antes de que Louis nos contase toda su aventura, Destiny nos contó la verdadera razón por la que su prima había hecho lo que había hecho. Me sentí la peor persona del mundo.
- Necesito pruebas - dice Louis -. La quise mucho y por desgracia aún la quiero, y me jodió el maldito corazón. No creas que la perdonaré así como así. 


*Narra Janice Tomlinson*

La fiesta de Amanda había acabado hacía cinco horas y Louis y yo estábamos en casa de Liam. Él, con gusto, nos había ofrecido su casa para dormir. No dudamos en rechazarla.
He conseguido dormir un poco pero he tenido una pesadilla que me ha despertado y ahora no puedo volver a dormir. No es la primera vez que la tengo.

Camino por su pasillo largo y oscuro. Trozos de libros y de madera se encuentran tirados en el suelo. Se escuchan gemidos de dolor. Sollozos. Me resultan muy familiares.
- ¿Zayn?
Empiezo a escuchar palabras. Maldiciones. A mi lado, una estantería cae al suelo y me da en el brazo que creo que me lo ha roto.
- Mierda – grito cogiéndome lo.
- ¿Jane?
Esa voz. No es una voz cualquiera. Es su voz. Pero no podía ser. Es decir, Rose me había dicho que Zayn estaba aquí,. Pero esto está destruido.
- ¡Jane! – vuelve a gritar.
Corro como si mi vida dependiese de ello. Creo que jamás he corrido tanto en mi vida. Me sigo por el sonido del llanto y los sollozos de Zayn. Mi Zayn. Freno en seco cuando veo un cuerpo en el suelo, todo ensangrentado.
- Zayn – digo tirándome al suelo.
Le aparto el trozo de madera que tiene encima y puedo observar lo dañado que está. Hay sangre por todos lados, y no tardará mucho en quedarse inconsciente.
- Escuchame. Quedate conmigo, ¿si? No te vayas. Todo saldrá bien. La ambulancia está de camino. Te van a ayudar. Vas a estar bien – digo acariciándole la cara.
- Jane... – intenta decir.
- No digas nada.
- Jane, ¿puedes escucharme aunque sea una vez en tu vida? – dice con mucha, muchísima dificultad –. Te quiero, y-y no se... no se porque no te lo he dicho antes. Lo-lo siento.
- Respira. Ni se te ocurra dejarme.
El pecho de Zayn sube de una manera irregular y demasiado rápida. Oigo unos ruidos detrás mío y sirenas de policía y ambulancia.
- ¡Señorita! – oigo pasos alrededor mío y siento como me apartan de Zayn.
- ¡No! – grito pataleando tanto como puedo.
No oigo lo que me dice el hombre. Tan solo veo como suben a Zayn a una camilla y se lo llevan de mi lado.

Odio esta pesadilla. La tengo des del día que Zayn volvió a Bradford y no se me ha sacado de la cabeza. El sitio es real. Fue dónde Zayn y yo tuvimos muchas de nuestras citas. Me dijo que era el lugar perfecto para pensar y que siempre iba allí cuando se sentía solo. Era una biblioteca, abandonada y en ruinas, que estoy segura que en cualquier momento se derrumbaría. 
Estoy tapada hasta las orejas. Al tiempo de Londres le ha dado por ponerse feo y hace un aire que lo flipas. A demás llueve y estoy segura de que va a caer tormenta. 
El ruido del teléfono me saca de mis pensamientos. 
- ¿Si?
- Jane - dice la voz de Perrie.
Si, Perrie. Me había parecido una chica majísima y me dio su número. Me juró que Zayn y ella nunca habían sido nada más que amigos.
- Perrie, son las cinco de la mañana. ¿Como llamas a estas horas?
- Zayn no está - me dice ajitada.
- ¿Como que Zayn no está?
- No ha vuelto a casa y tendría que estar aquí hace tres horas. Lo he llamado pero me desvía la llamada y no se dónde  puede estar. Discutimos y se fue de casa. Estoy preocupada - dice echándose a llorar. 
- ¿Pero tan grave fue la discusión? - pregunto. Conozco a Zayn y se que le cuesta enfadarse. 
- Hablábamos de ti. Me dijo que, bueno que aún te quería. Creía haberte olvidado pero cuando volvió hoy se dio cuenta de que no. Le dije que fue un idiota por como se comportó contigo y se cabreó. Pero creo que no se cabreó conmigo sino con él porque sabía que yo tenía razón. 
- Hablamos Perrie. Creo que sé dónde está.
Y si que lo se. Bajo de la cama y ni siquiera me cambio de ropa. Tan solo me pongo unos zapatos y cojo las llaves del coche de Liam. Ya me perdonará. No tengo coche, pero tengo edad y carnet.
Era obvio dónde está Zayn. Me dirijo a las afueras de la ciudad, al bosque, dónde está la casa. Veo la moto de Zayn aparcada. Lo sabía. Pero hay algo que no me cuadra. No recuerdo que la casa estuviese tan en ruinas. Tengo un mal presentimiento. Muy malo.
Entro y rápidamente veo el largo pasillo que hace de entrada. Hay trozos de madera por todos sitios y no se oye nada. Tropiezo con un libro destrozado sobre la Guerra Mundial II y es ahí cuando me asusto. Mi maldito sueño. No puede ser vedad.
Y entonces siento un profundo dolor en mi brazo. Una estanteria se me ha caído encima y no puedo mover el brazo. Tengo ganas de llorar y no puedo reprimir las lágrimas. Y lloro más fuerte cuando escucho gemidos y sollozos de dolor. Zayn. 
- Mierda - grito cogiéndme el brazo fuertemente. Duele muchísimo. Ahora entiendo el dolor que sintió Louis cuando se rompió la pierna jugando a fútbol a los diez años.
-  ¿Jane? - oigo. Mierda no -. ¡Jane!
Y entonces sé lo que viene a continuación. Corro. Creo que nunca he corrido tanto. Ni en educación física. Me oriento por el sonido del llano y los gemidos de Zayn. Mi Zayn. Y es allí dónde me doy cuenta de que lo quiero demasiado. Intento esquivar todos los libros y maderas que hay. Partes de la biblioteca se han quedado sin techo. Y entonces freno en seco.
Localizo un cuerpo, al que le da la luz, ya que el techo se le ha caído encima. He visto muchas veces esta imagen en el sueño pero ahora no estoy preparada. El cuerpo de Zayn se encuentra ensangrentado y parece que no puede decir ni una palabra.
- Zayn - digo arrodillándome a su lado.
Aparto el trozo de madera y puedo observar que es peor de lo que pensaba. Veo sangre por todas partes  y sé que no tardará mucho en quedar inconsciente. Saco el móvil y llamo a la ambulancia rápidamente. No sé exactamente dónde estoy, solo sé que tienes que tomar el primer desvio a la derecha. Se lo digo y corto. Supongo que, si se pierden, rastrearan el móvil. Yo que sé.
- Escuchame. Quedate conmigo, ¿si? No te vayas. Todo saldrá bien. La ambulancia está de camino. Te van a ayudar. Vas a estar bien - digo acariciándole la cara.
- Jane.... - intenta decir.
- No digas nada.
- Jane, ¿puedes escucharme aunque sea una vez en tu vida? - dice con mucha, muchísima dificultat -. Te quiero, y-y no se... no se porque no te lo he dicho antes. Lo-lo siento.
- Respira. Ni se te ocurra dejarme.
El pecho de Zayn sube de una manera irregular y demasiado rápida. Oigo unos ruidos detrás mío y sirenas de policía y ambulancia.
- ¡Señorita! - oigo pasos alrededor mío y siento como me apartan de Zayn. 
- ¡No! - grito pataleando tanto como puedo.
No oigo lo que me dice el hombre. Tan solo veo como suben a Zayn a una camilla y se lo llevan de mi lado. Me siento impotente y quiero llorar. Gritar. Salir huyendo de todo esto. Pero no lo hago. Dejo que el hombre se me lleve hacía fuera.
Allí puedo ver a mis amigos. La razón por la que sonrío, incluida Rose, que por cierto, ¡amistat retomada!
Corro hacía ellos y me abrazo a la chica de la mecha azul en el pelo. Tal vez tendría que haber abrazado a Louis o a otro pero hacía mucho tiempo que no abrazaba a Rose. La había hechado de menos. 
Apoyo mi cabeza en su cuello, como solía hacer con Zayn mientras ella me abraza y me deja llorar, mientras oigo la potente alarma de la ambulancia que tiene a Zayn dentro hacerse más débil hasta el punto en que todo se queda en silencio.







Amenazas de muerte en 3, 2, 1....


Hola pequeños unicornios!

Bueno, un aplauso para mi porque a demás de hacer un capitulo super intrigante, super reconciliador y super largo, ¡he subido en una semana! ¡Oh, si, soy genial! Lo sé.
Bien, en este capitulo supongo que también me querréis matar (yo me mataría si fueseis vosotras) porque he sido muy hija de puta dejando un final así ejejeje que maja soy.
También aviso que quedan 2 capitulos + epílogo para el final de la novela. REPITO: DOS CAPITULOS + EPÍLOGO. 
Bien unicornios, ahora id a comentar en www.stolen-lyrics.blogspot.com para que Caracolita suba capitulo, ¡quiero leer!
Por cierto, en el último capitulo solo hubieron 2 comentarios (Caracolita, los tuyos cuentan como uno solo jejeje) lo que me chafó bastante. Me gustaría que, por favor, comentáseis aunque fuese un "me ha gustado" o un "no me ha gustado". Para saberlo nada más.
Bueno loves, nos vemos de aquí poquito. <3 Me despido con una canción que nos puso la profesora de inglés. Es del programa británico: Britain's Got Talent. Estos chicos son asdñfklk sobre todo el pequeñito. Me encanta la canción, es sobre el anti-bullying. Al niño más bajito le hacían bullying de pequeño por lo que escribió unas canciones y ahora las comparte con nosotros.
SON ADORABLES <3

Marina xx