lunes, 20 de enero de 2014

Same Mistakes: Capitulo XVIII

¿DO YOU REMEMBER ME?


*Narra Louis Tomlinson*

El taxi aparca delante de una pequeña casa, sin jardín y con un buzón en el que pone Hastings. Mis hermanas bajan de él y las sigo, hasta que quedamos delante de un pequeño camino de piedra que lleva hasta la casa.
- No creo estar preparado para esto – digo y mis hermanas me miran raro –. Vale, se que ha sonado muy de chica, pero no puedo evitar estar nervioso.
- Recuerda que haya pasado lo que haya pasado, Ali-.
- Alison – digo interrumpiendo y corrigiendo a mi hermana –. Su nombre es Alison. No se merece que la llamemos Ali.
- Louis supongo que tuvo una buena razón para irse, Alison es nuestra hermana de todos modos. Y se esta muriendo.
- Solo te digo una cosa, Jane. No pienso jugar a la familia feliz con ella. Solo vengo aquí para verla y para que me diga dónde narices ha estado estos últimos seis años. Quiero conocer a mis dos sobrinos.
- Como quieras – dice ella cogiendo mi mano derecha y la mano izquierda de Nessie.
Avanzamos los tres cogidos de la mano hasta la puerta principal de la casa. Mis dos hermanas respiran hondo, nerviosas. Yo solo miro a la puerta intentando parecer tranquilo.
- ¿Puedo ayudarles en algo? – pregunta un hombre.
- ¿Vive aquí Alison Tomlinson? – pregunto.
- Depende de para que queráis hablar con ella – contesta el hombre –. ¿Quienes sois?
- ¿Seguro que no te acuerdas de mi, James? Piensa un poco – pregunto con una muy falsa sonrisa. Después de seis años, sigue igual que cuando tenía diecinueve.
El hombre me mira intentando reconocer algo de mi rostro. Creo que no le lleva más de tres segundos, porque abre los ojos rápidamente y se tira hacía atrás.
- Louis – susurra.


*Narra Janice Tomlinson*

Nunca hubiese dicho que esa decoración la hubiese escogido Alison. Era bastante vieja para una chica tan moderna como ella.
- ¿Papá? – dice un niño apareciendo por la puerta.
Los cuatro nos giramos al mismo momento y miramos al niño que acababa de entrar en el comedor. Es la viva imagen de Louis, solo que tiene los ojos oscuros.
Louis y Alison siempre se han parecido tanto y en tantos aspectos. Físicos, por supuesto. Ambos tienen el pelo de un castaño claro. La misma forma de la cara, la misma sonrisa y hasta la misma forma de los ojos. La única diferencia es que Ali si no recuerdo mal tiene los ojos marrones y Lou los tiene azules.
- Louis... – digo llamando a mi hermano, que está viendo al niño embobado.
- ¿Si? – dice el niño pequeño mirándome y me extraño ya que no lo he llamado a él, sino a mi hermano –. ¿Quien eres?
- Soy una amiga de tu mamá – le explico –. Me llamo Jane.
- ¡Papá se llama Jane! – le dice el pequeño divertido –. Yo tengo una hermanita así muy pequeñita... – me explica haciéndome señas con las manos –. Que se llama igual que tu.
- ¿Tu hermana se llama Jane? – pregunto y asiente –. ¿Y cuantos años tiene?
- Bueno, basta – dice James poniéndose en medio del niño y yo –. Louis vete a tu cuarto. No quiero que ni tu ni Jane salgáis de allí hasta que yo os lo diga, ¿entiendes?
El pequeño asiente, y yo no puedo hablar. ¿Porque Alison le habría puesto a sus hijos nuestros nombres? De todos los que existían jamás pensé que sus hijos se llamasen Louis y Jane.
- ¿Que hacéis aquí? – pregunta James volviendo al sillón.
- ¿No es obvio? – dice Nessie, aunque yo aún no puedo hablar –. Nos hemos enterado que nuestra hermana mayor se está muriendo. ¿Que querías que hiciésemos?
- Pensé que no os vería de nuevo.
- Mala suerte – dice Louis enfadado –. ¿Enserio? ¿Louis? ¿No había otro nombre?
- Louis... – digo calmándolo.
- ¡No intentes calmarme Janice! – me grita apuntándome con el dedo –. Ahora explicame porque tu y Alison le habéis puesto nuestros nombres a vuestros hijos. ¡Responde! – grita.
- Mira Tomlinson, no tienes ningún derecho en venir a nuestra casa después de seis años y ordenarme nada.
- ¡¿Dónde está?! – dice dando vueltas como un desesperado por todo el comedor.
- ¿Dónde está quien? – dice James intentando seguir le.
- ¡Alison! ¿Quien va a ser, sino?
- No pienso decírtelo.
- ¡Se que estás aquí! – grita mi hermano hacía arriba –. ¡No puedes esconderte de nosotros! ¡No por más tiempo! ¡Sal de aquí cobarde!
- Louis – digo levantándome del sillón al igual que Nessie –. Te estás pasando.
- Es ella que quiere liarnos, ¿pero sabes que? ¡No lo conseguirás! ¡Sal de aquí! ¡Enfréntate a nosotros después de tanto tiempo.
- Se acabó, fuera de mi casa – dice James.
- ¿Y tu me vas a obligar?
Louis se acerca a James para pegarle pero me meto en medio, haciendo que Louis me pegue a mi en vez de a James.
- ¡Miércoles, jueves y viernes! – grita en forma de maldición –. ¿Para que narices te metes en medio?
- Ibas a pegarle – digo llevándome una mano a la nariz.
Dios mío como duele. No sé como en las películas a los guionistas se les ocurren peleas tan largas. En la vida real, con el primer golpe yo ya estaría fuera de combate.
- Miércoles, Louis – digo cogiendo un pañuelo –. Otro día no pegues tan fuerte.
- Fuera de mi casa – repite James.
Nessie se acerca al que supongo que será el marido de mi hermana y le da un bofetón que espero que le duela como los mil diablos.
- Puede ser tu esposa pero sigue siendo mi hermana mayor.


*Narra Rosalinne Styles*

Cuando el reloj marca las ocho en punto, el timbre de mi casa suena. Me arreglo el pelo hacía un lado, y voy a abrir la puerta.
- Oh, Niall – digo extrañada.
- ¿Esperabas a alguien más?
Voy a responder algo, cuando un horrible pitido de mi móvil suena. «Debería cambiar el tono cuanto antes»

Hey Rose, I'm sorry but I can't go to our date. A family problem. Logan (Hey Rose, lo siento pero no puedo ir a nuestra cita. Un problema de familia. Logan)

Estúpido, estúpido y otra vez estúpido. Al final acepté lo que me dijo Logan, no había otra manera de dejar a Destiny a salvo. ¿Y si la violaba o le hacía cualquier cosa? No quiero arriesgarme. Vuelvo a recordar lo que pasó cuando Logan vino a amenazarme a mi casa.

Flashback

- Harry han llamado al timbre – susurré secándome las lágrimas pero no hubo respuesta por parte de él.
Me levanté por mi propio pie y fui a abrir la puerta. Me quedé paralizada al ver a Logan en la puerta.
- ¿Que quieres? – pregunté con asco.
Él sonrió como un lobo y se acercó a mi para besarme. Sentía sus babas por toda la cara y me entraban arcadas. Me separé de él y le di un bofetón en toda la cara.
- ¡¿Eres estúpido?!
- Rose, ¿quieres que tu prima esté bien?
- ¿Dónde esta Destiny? – pregunté asustada.
- Está bien – dijo él –. Alana me ha pedido que haga esto, y yo siempre cumplo los deseos de mi hermana.
- ¿Que es lo que quieres?
- Deja a Louis, no vuelvas a hablarle, ignora le y sal conmigo. Eso es lo que quiere Alana.
- No voy ha hacer eso – contesté.
- Te dejo un día para pensarlo. Espero que tomes la decisión correcta.
Fin del flashback

No – respondo –. Pasa, por favor.
Abro un poco más la puerta para que el rubio pueda pasar. Entra en mi casa y empieza a escanearla, aunque ya haya estado allí un montón de veces.
- ¿Quieres algo para comer? – pregunto por no ser maleducada.
- No tengo hambre.
- ¿Niall Horan no tiene hambre? Vamos ha hablar seriamente – digo intentando hacer una pequeña broma, pero no. El no se inmuta.
- No he venido a comer. He venido ha hablar.
- Creía que el que solía hablar era Liam.
- Rose – dice regañando me.
- Bien, lo siento – digo levantando las manos de manera inocente –. Siéntate.
Niall aprieta los labios y asiente. Se sienta en uno de los sofás y yo en un sillón apartado. Con ambas manos cojo el café que me estaba bebiendo hace unos segundos.
- Bien, ¿estás aquí porque...?
- Las chicas me han contado lo de Logan.
- Mira que bien – digo con ironía –. Si vienes a decirme un montón de cosas a la cara, las chicas ya han sido lo suficientemente claras con lo que piensan sobre mi.
- No vengo a recriminarte nada – dice él ladeando la cabeza –. Solo vengo a preguntarte una sola cosa. ¿Porque?


*Narra Adam Walker*

- ¿De verdad pasaste por todo eso? – pregunto abriendo los ojos asombrado.
Asiente y se acaba de limpiar una lágrima que caía por su mejilla. La miro entre impresionado y triste. La verdad no se muy bien como sentirme después de lo que me ha contado.
- No quiero que sientas pena por mi – dice, supongo, que para que la mira triste.
- ¿Y tus padres? – pregunto.
- Ellos... – intenta decir pero el labio le empieza a temblar –. Están felices...
- ¿Seguro? ¿No pareces muy de acuerdo de lo que dices?
- Completamente. Ellos están felices con la noticia. Les hizo ilusión.
- Bueno, al menos es genial tener a alguien que te apoye en esto, aparte de tus amigos – digo sonriendo, feliz de que tenga a alguien al lado.
- Si – dice sonriendo un poco extraño –. Ellos... ellos de verdad que quieren mucho al bebé.
¿Aún no sabes que será?
- Mañana tengo que ir a hacerme otra eco-grafía.
- ¿Puedo... – digo con voz ronca por lo que me aclaro la garganta –... puedo acompañarte?
Ella me mira con el ceño fruncido intentando descifrar si lo que digo va enserio o me lo estoy inventando.
- ¿Estás seguro que quieres venir? No sé hace nada importante.
- ¿Irás sola? – pregunto y ella asiente –. ¿Tus padres no te acompañan? – digo sorprendido.
- Oh... bueno... es que... – intenta decir. Bien, esta chica me ha mentido. No creo que sus padres acepten al niño –. Tienen una reunión.
- Bueno, en ese caso me encantaría acompañarte – digo sin sacar más el tema –. ¿Te paso a buscar?
- Claro, ven a las diez de la mañana – dice pensando en la hora –. Tengo médico a las once.
- Allí estaré.
Me levanto del césped y le tiendo la mano. La pelirroja la acepta gustosa y sin mucho esfuerzo la ayudo a ponerse en pie.

Le sonrío y ella me devuelve la sonrisa, aunque durante toda la conversación la he notado mucho más apagada de lo que recuerdo de ayer.

martes, 7 de enero de 2014

Same Mistakes: Capitulo XVII

YOU'RE PREGNANT

*Narra Megan Swan*

La luz de la mañana me da directamente en los ojos provocando que poco a poco me vaya despertando.
Después de que Becca y Amanda viniesen enfadadas a mi casa y poniendo verde a Rose en todos los sentidos, les pedí que me explicasen lo ocurrido, y la verdad no daba crédito a lo que mis orejas oían. No conocía mucho a Rose para decir que no me lo esperaba de ella, es solo que se veían ambos tan enamorados, y ella se veía una persona de confianza, que cuesta de creer.

Are you ready for today? I promise you it will be a great day. Adamx” (¿Estás lista para hoy? Te prometo que será un gran día. Adamx)

No puedo evitar sonreír ante ese comentario, pero decido no contestarle. Tampoco quiero ilusionar lo. La primera vez que le dí confianza a un hombre acabé con un regalo en mi barriga así que prefiero mantener las distancias.
Me acerco al calendario que tengo colgado en la pared y tacho un día más. Un día para mi cumpleaños. Por fin dieciséis.
Voy hacía el armario y me miro un instante ladeando la cabeza. Mi barriga empieza a hacerse presente.
Cojo una sudadera ancha de color gris y unas mayas negras. Con mi largo pelo pelirrojo me hago un moño despeinado arriba. Me pongo unas bambas negras y no me maquillo. Estoy segura que después de verme así, Adam no querrá volver a quedar conmigo.
- Megan, hay un chico esperándote a bajo – dice mi madre entrando por la puerta –. ¿Cuando pensabas decírmelo? ¿Que es lo que quieres? ¿Otro bebé? Hace tan solo cinco meses de lo de Chris. Tal vez deberías olvidarte de los chicos por un tiempo.
- Mamá, tranquila. No quiero nada con ese chico. Tan solo he quedado con él para que deje de pedirme citas. Luego me olvidaré de él.
- Megan – dice sentándose al borde de la cama y mirándome atentamente –. Aún estás a tiempo de abortar. Tu padre y yo creemos que es lo mejor. Eres muy joven para ser madre.
- Mamá te repetiré esto una última vez. El niño no tiene la culpa de que su padre sea un violador sin sentimientos. Te dejaré algo muy claro: no pienso a matar a mi hijo.
- No lo estás matando... Solo... Lo estás dejando – dice intentando llevarme la contraria.
- Bien, entonces rectifico mi frase: no pienso dejar a mi hijo.


*Narra Adam Walker*

Mi preciosa y pequeña pelirroja sale por la puerta de su casa y yo noto como se me desencaja la mandíbula. He estado durante muchísimas chicas a lo largo de mi vida, pero nunca había salido con una chica tan... ¿natural? Sí, creo que esa es la palabra. Con sudaderas, mayas y sin maquillaje creo que está más guapa que nunca.
- Hola – digo sonriendo y acercándome para darle un beso en la mejilla.
- Adam – dice mi nombre en modo de saludo y se aparta de mi, así que dejo lo del beso en la mejilla.
- Esto... ¿vamos?
- Claro – dice haciendo una pequeña sonrisa –. ¿Dónde?
- Ahora verás – digo cogiéndola por la muñeca.
Noto como se estremece en mi contacto, y me pregunto el porque. Otra de mis grandes preguntas es porque acepta una cita conmigo teniendo novio. Llegamos al coche, y antes de arrancar decido preguntarse lo.
- ¿Porque aceptaste una cita conmigo?
- Pues no se – dice con una gran ironía –. Tal vez, porque empezaste a gritar en una cafetería con un megáfono que no quería salir contigo.
Bien, Megan 1 – 0 Adam.
- Pero tienes novio – digo yo y ella me mira raro.
- ¿Novio? No tengo novio – dice ella.
- Pero estás embarazada.
- ¿C-como?
- Tienes cinco o seis meses de embarazo – repito y veo como sus ojos se cristalizan –. Lo siento, no quería... por favor no llores...
- ¿Como te atreves a decir algo así? Estúpido.
Megan abre la puerta del coche y empieza a correr en dirección al parque. Le doy un golpe al volante del coche y sin querer suena el claxon.
Abro mi puerta, cierro el coche y me dedico a perseguirla hasta que llego dónde está ella. Se encuentra debajo de un árbol llorando desconsoladamente.


*Narra Janice Tomlinson*

Junto a Nessie llegamos al aeropuerto después de haber hecho media hora de coche des del motel en el que estamos instaladas. La idea principal era ir directamente a casa de Alison, pero después de que Louis nos dijera que viajaría al día siguiente preferimos ir al motel.
- ¿Dónde está él? Debería estar aquí hace cinco minutos.
- Se habrá retrasado, Jane. No te pongas nerviosa.
- Quiero darle una buena impresión a Alison – confieso –. De verdad que quiero recuperar todos los años perdidos con ella. Nessie, la he echado mucho de menos. Durante más de seis años he intentado borrarla de mi cabeza y aceptar que no iba a volver, pero no he podido.
- ¿Que me vas a contar? Yo he intentado lo mismo que tu. Aunque tenemos que aceptar que Alison siempre fue rara. Tenía a mucha gente que la odiaba y le deseaba peor.
Y eso es verdad. Ali siempre fue una chica que sabía todo de todos. Tenía a muchísima gente que trabajaba para ella. Le daban información sobre diversas personas, y ella no sacaba los secretos a la luz.
El escaso recuerdo que tengo de ella era malo. Una persona poco inexpresiva, que quería que todos confiasen en ella y le contasen sus cosas cuando ella se lo callaba todo. Siempre conseguía lo que se proponía, y nunca aceptaba un no por respuesta. Hasta que con dieciséis años, se le encariñó la idea de irse a vivir con su novio lejos de nosotros. Eso fue una cosa que mi madre jamás aceptó. Alison descubrió todos nuestros secretos más profundos, como por ejemplo, que la primera vez de Louis fue con trece años. A mi madre se le cruzaron los cables y mandó a Louis a un internado hasta los dieciocho. Descubrió que Nessie había fumado y bebido a los ocho años por culpa de unos amigos de Louis que en ese momento tan solo tenía trece años, y también supo que yo salí con un chico cinco años mayor que yo, y que por su culpa suspendí siete asignaturas en el primer curso de secundaria.
- ¿Porque tan solas, señoritas? – dice una voz detrás nuestros.
Ambas nos damos la vuelta sonriendo para abrazar a nuestro hermano mayor. Louis nos envuelve en sus fuertes brazos como ha hecho tantas veces y nos besa la cabeza a ambas.
- ¿Listas?
Nessie y yo nos miramos y puedo ver el medio, la tristeza y la añoranza en su mirada. La ha echado de menos a pesar de todo lo que ha hecho.
- Listas.


*Narra Rebecca Davis*

Cierro la puerta de mi casa con fuerza después de recibir el mensaje de Hazza. Lo encuentro en la carretera apoyado en su coche con los brazos cruzados. Me sonríe. Esa sonrisa que me tiene enamorada des del primer día.
- Señorita – dice en modo de saludo y abriéndome la puerta del copiloto.
- Muy caballeroso – digo sentándome.
Enciendo la radio y suena When I was your man. Suelto una carcajada graciosa y Harry me mira sonriendo.
- ¿Te das cuenta de que cada vez que entro en este coche suena esta canción?
- El destino, que quiere que estemos juntos – dice arrancando.
- Pensaba que no creías en el destino – digo mirándolo y frunciendo el ceño.
- No creía – contesta sin sacar su vista de la carretera –. Hasta que me hiciste creer en él.
Miro hacía mis pies cuando Harry dice eso. No puedo creer que hoy hagamos seis meses juntos. Es demasiado bonito para ser real. Seamos realistas, en un principio nadie creía que lo de Harry y yo fuese a funcionar otra vez. No soy su prototipo de chica. A él le gustan las rubias con pelo dorado, no tan claro como él mío, y le gustan atrevidas. No soy una sosa aburrida, pero tampoco me considero atrevida.
- ¿Dónde vamos?
- No seas impacientes – ríe él.
Asiento y sonrío, hasta que el coche se para. Harry me entrega una venda y me pide que me la ponga. Obedezco y la luz del sol que antes me iluminaba se esconde.
- ¿Ves algo?
Niego con la cabeza y mi novio conduce unos cinco minutos más hasta que siento como frena de nuevo. Oigo el ruido de su puerta al cerrarse y seguidamente oigo la mía. Harry me coge de la mano e inmediatamente siento el frío por todo mi cuerpo. «Tal vez no tendría que haberme puesto vestido»
- Vamos Hazza, sabes que odio las sorpresas – digo sonriendo.
Siento como mis pies se hunden cuando toco el suelo. Arena. Me giro hacía mi novio como puedo y busco su cara.
- ¿La playa? Creí que odiabas la playa.
- Pero se que a ti te encanta, en ese caso, ¿que importa lo que yo piense? Ahora quitate la venda.
Obedezco y delicadamente me quito la venda negra para poder observar la luz del sol. Y no, no era una playa lo que creía. Bueno, más o menos. Es una especie de cala. Lo que me extraña es que no haya nadie.
- ¿No hay nadie?
- Bueno, la verdad es que contaba con que hubiese gente, pero he buscado la playa más alejada posible. No suele tener muchos visitantes.
A los dos pasos, me encuentro con que la cala tiene piedras grandes en vez de granitos de arena y eso explica porque hay pocos turistas.
- Bueno... – dice Harry nervioso –. ¿Comemos?


*Narra Harry Styles*

La noche pasó rápida. No podía creer que hiciese seis meses con Becca. Ella era simplemente perfecta. Si unos meses antes me hubiesen dicho que me enamoraría, hubiese pensado que estaba locos, jamás me lo hubiese creído. Aunque, mi novia y yo teníamos una conversación pendiente.
- ¿Estaba bueno? - pregunté sonriendo.
Asintió sonriendo y pensé que moriría en ese momento. No tenía la sonrisa más perfecta de todas, pero para mi era la mejor.
- Becca, ¿crees que podrías explicarmelo ya? Llevo dos días sin dormir - confesé con una sonrisa.
- Esto... No quiero que me interrumpas - asentí y mi novia empezó a hablar.
- Adelante.
- Todo empezó cuando tenía quince años. ¿Recuerdas que te dije que mis padres estaban de viaje?
- Si - dije confuso.
- No estaban de viaje. Acababan de morir en un accidente de coche. Los padres que conoces son mis tíos.
- Entonces, ¿los que habían en tus fotos de la mesilla de noche eran en realidad tus padres en vez de tus tíos?
Recuerdo que cuando nos conocimos, con quince años, fui a su casa para hacer un trabajo, pero no había nadie en su casa. Le pregunté por unas personas que había en su mesilla de noche y me contestó que eran sus tíos. Pero no, al parecer eran sus padres.
- Empecé a tirarme a todo el mundo porque era la única manera de olvidar el infierno por el que estaba pasando. Aunque mis tíos me adoptasen como su hija legal ya que no tenían hijos, nunca pude superar lo de mis padres. Hasta que te conocí - dijo con una sonrisa triste.
- ¿A mi?
- Sé que en un principio nos llevabamos mal. No quería volver a perder a alguien. Yo sabía que acabaría enamorándome de ti. Quise alejarme, pero tu nunca te rendiste. No sabes lo que me alegro de que no lo hicieses.
- Sabes que siempre estaré para ti. Aunque me hubiese gustado que me lo contases antes.
- No podía. Era demasiado horrible recordar el pasado. Quería centrarme en el presente.
- Ahora yo soy tu presente. Yo y los chicos. Nunca te vamos a dejar.
- No podría aceptar la idea de estar sola de nuevo.
- Nunca lo estarás. Jamás te dejaré - dije acercándome a ella.
Becca se levantó sonriendo y me besó intensamente. Sonreí en medio del beso y Becca me quitó la camiseta. 
- ¿Estás segura? - pregunté.
- ¿Me ves con cara de querer hecharme atrás? - contestó sonriendo.
Lo sabía. Había encontrado a mi princesa.


*Narra Megan Swan*

¡Chris! – grita una pelirroja entrando por la puerta –. ¡Maldito infeliz! ¡¿Dónde estás?!
- Fiera – dice un chico rubio apareciendo por la puerta –. ¿Que haces aquí?
- He venido a darte esto – dice la chica dándole un papel –. Es del hospital. Felicidades.
- ¿Felicidades, porque?
- Lee – ordena la pelirroja.
El chico rubio estudia con detenimiento cada frase, cada palabra, cada letra del papel hasta que levanta la vista hacía la chica.
- ¿Embarazada? Este niño no es mío.
- ¿No es tuyo? ¿Entonces de quien es? ¿Del vecino del tercero? Cariño – dice ella con una sonrisa malvada –. Me violaste, me quitase la virginidad. Ese niño solo puede ser tuyo. Vas a ir a la cárcel por violación.
- No tienes pruebas de que te haya violado. A demás no fue violación. Lo disfrutaste.
- Tengo pruebas más que suficientes para encerrarte.
- ¿Si? – dice el chico irónico –. ¿Que tipo de pruebas?
La chica sonríe y se levanta la sudadera y la camiseta hasta el cuello. Ahí deja ver un cable enchufado a una grabadora, al mismo tiempo que la puerta se abre de golpe dejando ver a cuatro policías.
- Chris Kham, está usted detenido por violación y embarazo a la señorita Megan Swan – dice uno de ellos colocándole unas esposas –. Todo lo que digo o haga a partir de ahora podrá ser usado en su contra en un juicio.
- ¡Maldita! – grita el chico rubio a la pelirroja –. ¡Te juro que cuando salga de ahí os destruiré! !A ti y a tu maldito hijo! ¡Desearás no haber nacido!

Las lágrimas se han hecho presentes hace rato, y mi pelo se engancha a mis mejillas. No me veo, pero se que tengo la cara roja de tanto llorar. Adam no tiene la culpa de que llore, es solo que no sé si una chica de escasos dieciséis años va a poder con un bebé. Es mucha responsabilidad y encima el niño no tiene padre. En un principio creí que podría hacerlo pero cada vez que me acerco al parto aparecen millones de dudas.
Siento una mano limpiarme las lágrimas. Me sobresalto un poco, pero cuando su perfume mezclado con el olor a cigarro me relajo.
- ¿Q-que hac-ces aquí? – digo entre sollozos.
- Primero pensé en pedir perdón – dice él –. Luego comprendí que no había hecho ni dicho nada malo. Pero quiero saber porque estás así.
- Es una larga historia – susurro limpiándome las lágrimas.
Adam suelta una risa graciosa, lo que me hace sonreír involuntariamente. Se sienta a mi lado apoyado contra el árbol y me mira.
- Tengo tiempo.



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Hola chicas! He vuelto con un capítulo nuevo. Espero que os haya gustado. Ya sabéis la historia de Becca y parte de la historia de Megan. 7 comentarios y subo el próximo!! Rose y Sofia SUBID!!